Así me sentí el otro día cuando subí a los búnkers del Carmel; como una espía. En lugar de hacer fotos a la ciudad de Barcelona, me dediqué a espiar a la gente. A observar lo que hacían. A fotografiarlos sin que se diesen cuenta. Bueno, alguno sí que se dio cuenta y tuve que disimular, como si estuviese haciendo fotos a la ciudad y no a ellos ;-)
En general hay muy buen rollo ahí. La gente sube hasta el búnker a esperar la puesta de sol. Se hacen fotos, se montan sus picnics, charlan, pasan el rato.
Como ya os conté en otra entrada, las mejores vistas de Barcelona se ven desde los búnkers del Carmel. Se ve todo. El mar, la montaña, la Sagrada Familia, el hotel Wela, la torre Agbar, el puerto, el hospital de Sant Pau... A ver si podéis encontrarlo todo en las fotos ;-)
Casualmente, el día que fui coincidió con el Holi Barcelona (un festival de la India que celebra la llegada de la primavera tirándose polvos de colores unos a otros) y no paraba de llegar gente que venía de esa fiesta, todos teñidos de colores. Muy fotogénico. Y yo ahí espiando :-)









